Mientras a mi se me iban los ojos detrás de las botazas de Cuquita Muamua, Óscar, con ese buen gusto que tienen los gays, me había seleccionado 3 modelos que, según él estaban pensados para mi.

1. Un corsé de Just Cavalli cerrado con lazos, un poco sadomaso… que por más vueltas que le daba no veía yo el momento de ponerme semejante armadura… tal vez en un momento “bondage”…

2. Un Dior alta costura de los años 50 IMPRESIONANTE, en seda azul celeste… perfecto para asistir a la entrega de los premios “T” de Telva …. ¡lástima que nunca me hayan invitado!.

3. Un Versace algo más discreto, verde botella… eso sí con un escote que me llegaba el ombligo, muy apropiado para una mañana en la oficina.

A pesar del 70% de descuento sobre el precio, ni por asomo podía pagar lo que costaban aquellos trapitos sin dejar mi cuenta corriente en la UVI…. Rápidamente hice números y pensé que, si me alimentaba el resto del mes de lechuga (sin tomate que estaban por las nubes) y sopas de sobre, en lugar de poner gasolina al coche me iba todos los días andando al curro, prescindía de cualquier paso por la pelu, el gimnasio, ni una salida a cenar…, tal vez!!!!!!

Mientras yo pensaba esto, Óscar tiraba de mi hacia los “probadores”, observaba a las “cuarentakilos” vaciando los percheros a velocidad de la luz y, en una de las mesas de metacrilato, un clon de Cuquita con 30 años menos, cobraba y metía esas joyas en bolsas blancas de plástico de lo más vulgar.

Casi sin darme cuenta (supongo que las 3 copas de Ruinart que me había bebido habían empezado a hacer efecto), me encontré desnuda dentro de una especie de “minijaima”, intentando ponerme el corsé.

Yo lo miraba…frucí el ceño… no iba a ser fácil meterme dentro de ese artilugio, por mucho que la etiqueta dijese que era mi talla.

(ERROR DE LA COMPRADORA INTERNACIONAL NOVATA: si ya resulta difícil encontrar dos tallas iguales dentro del territorio nacional, cuando entran en juego medidas internacionales descubres que la 6 americana es la 38, pero que la 6 británica es la 34 y la 38 italiana en realidad es una 34).

-¡Oscar, ayúdame a cerrar esto!

Y allí que Óscar se puso a tirar de los lazos como si de Mami en “Lo que el viento se llevó” se tratase. Mientras más tiraba él, más amoratada me iba poniendo yo…


- ¿No crees que me está un pelín ajustado?...( Maldije los sándwiches de Rodilla que me había tomado para desayunar).

-¡Qué va… te está perfecto, qué cintura más estupenda te hace el corsé!... Sólo un poco más….

Y entonces pasó, lo inevitable, a Óscar se le escapó el lazo y salió disparado hacia un lado del salón y yo también… así que me quedé sentada de culo en bragas y con el corsé en mitad del fabuloso piso, mientras todo el mundo me miraba con cara de horror… a mi a Óscar y a la jaima-probador que había quedado un poco descompuesta.

(…) A los 5 minutos Emi, Óscar y salimos por el portal… yo llevaba mi bolsita de plástico blanco con una camelia de Chanel de nácar dentro… (siempre hay algo que te puedes comprar). ¡Qué pena! Lo mejor de comprarte ropa de firma es las bolsas y paquetitos tan monos que te dan….

Después de este día pensé que nunca me volverían a invitar…. Pero me equivoqué.