La culpa de todo la tiene mi amiga Emi.

Hasta ese día, en que Emi y su socio Óscar me llevaron a una “venta privada” en Madrid, mi maltrecho armario (en realidad maltrechos 4 armarios) soportaba el peso de mis numerosas compras terapéuticas, nutridas en Zara y HM (fundamentalmente) y algunas piezas más especiales obtenidas como trofeos en las rebajas de Madrid, Barcelona y Sevilla… (que una es pija pero no millonaria).

De todo eso, hace poco más de un año, y desde entonces el universo que es capaz de sucumbir a mi tarjeta de crédito se ha ampliado considerablemente.

Y de nuevo la tentación llama a mi monedero…. esta mañana he recibido unainvitación por e-mail a una “venta privada”, que se celebrará en Madrid la semana que viene…. y yo voy a estar en Madrid la semana que viene.

Emi es mi amiga desde los años en que ambas arrastrábamos maletas por los palacios de congresos primero y aeropuertos después… vestidas con horripilantes uniformes. Perdimos el contacto cuando ambas empezamos a emprender proyectos vitales diferentes y un buen día nos encontramos en un vuelo Málaga-Madrid. Yo acababa de aprobar las oposiciones y ella dejaba la compañía aérea para la que trabajaba para montar una empresa de relaciones públicas en Madrid con un tal Óscar.

Óscar, su socio resultó ser un tipo peculiar, marica perdido… aunque tuvo sus épocas de confusión (mis más antiguos lectores de otras vidas recordarán el artículo que dediqué al Heterogay…, pues ese era Óscar).

El caso es que la empresa de Óscar y Emi va muy bien, en poco tiempo (gracias a los contactos de Emi, que es pija de verdad, de las que su familia sale en las páginas de sociedad del HOLA), se hizo con la organización de los eventos más “chic” de la ciudad… y no pocas veces me ha tentado con irme a trabajar con ella. Al fin y al cabo mi trabajo se parece bastante al suyo, la diferencia es que mientras ella se codea con el foie, el Moët, y las “celebrities” a las que organiza fiestas, desfiles, presentaciones literarias de relumbrón, galas benéficas… lo mío es más bien organizar reuniones “a cara de perro” para negociar convenios colectivos, encuentros semi-conspiradores, jornadas de interpretación de tal o cual legislación…. Casi lo mismo.

Hace poco más de un año, en una de mis visitas, Emi y Óscar me invitaron a un evento “de esos que te gustan a ti” (dijo Emi, que siempre viste de negro o de beige o ambos tonos mezclados, y a pesar de tener toda la pasta del mundo para comprarse los zapatos más bonitos… siempre lleva unos TODS negros o beige. Con esto quiero decir que le importa un carajo la moda, el estilo, el glamur… ).

Y en esas me vi, un gélido día de finales de noviembre de hace un año, esperando a que mis “cicerones” por el mundo delfashionismo llegasen (tarde, como siempre).

En un portal en C/Lagasca y medio disfrazada de espía…. Yo es que soy muy peliculera y he leído muchos mitos sobre las “ventas”:

-que si la gente hace cola desde horas antes

-que si a veces, la dirección que te dan no es la correcta, sino que luego te mandan a otra si das el tipo.

-que si acuden famosas camufladas…

-que si no puedes hablarle a nadie de ellas.

-que si sólo puedes acudir con un socio que te introduzca…

En fin, toda una parafernalia que, para alguien tan novelera como yo, hacía la experiencia sumamente excitante.

(Continuará)