EN EL TALLER DE REPARACIONES Y CON CARA DE IDIOTA
Tengo especial tendencia a solucionar yo misma cualquier problema doméstico, me atrevo con los enchufes (algún calambrazo me he llevado), suelo pintar la casa yo sola, repongo azulejos rotos, hasta he puesto un suelo de tarima tropical en la terraza… pero la mecánica me supera… es algo que nunca podré entender…
Odio llevar el coche al taller, sí, lo odio profundamente. Siempre salgo de allí con la impresión de que me han timado. Como ya llevaba tres meses de retraso decidí que era ya hora de cambiar el aceite y los filtros, no vaya a ser que mi “cochecito” me deje tirada por ahí.
Desde que se pusieron de moda esos talleres de centros comerciales, tan asépticos sin mecánicos barrigones y grasientos con los monos abiertos hasta la cintura, opté por llevar mi coche a estos sitios y mientras hacer la compra.
El caso es que allí que me voy, después de comerme la ensalada César y con el cinturón corsé. El taller en cuestión, a pesar de estar en un centro comercial, está en el culo del mundo. Y allí que llego yo.
Me topo con el primer problema: una cola de 5 personas… aguardo con paciencia mi turno y me recibe en un impoluto mostrador un chico veinteañero, sin rastro de grasa…¡un alivio!.
- Quiero que le hagan un revisión con cambio de aceites y filtro de aceite y de aire (pongo voz de entendida, como si supiera perfectamente lo que estaba diciendo).
- La matrícula del coche
- (Se la digo…. Después de 6 años he logrado aprendérmela, desde el día que perdí el coche en el aparcamiento de un centro comercial y puse al guardia de seguridad a buscarlo por todo el edificio)
- A ver… el filtro de aceite no lo tenemos, hay que pedirlo…. Es que es un modelo raro.
- ¿Raro? Hay miles de coches como el mío (ya decía yo que habíamos empezado demasiado bien) ¿y cuánto tarda?
- Bueno, para las 5 puede estar listo. ¿Qué aceite le ponemos?
Lo miro con cara de cabreo, ya se está quedando conmigo. Evidentemente, no tengo ni idea de que aceite lleva mi coche, para eso están ellos, si lo supiera igual lo podía cambiar yo misma y no perder toda la tarde allí.
- Yo que sé, el mismo de otras veces, si siempre lo traigo aquí.
- Vale, pues pide el filtro y vengo a recogerlo a las 5, me quedo por aquí.
¡Horror, tengo que hacer la compra con este cinturón!. Me dispongo a empujar el carrito, eso sí de tan tiesa como voy parezco 5 centímetros más alga cuando suena el móvil…..se corta, bueno más bien lo corto yo… no acabo de aclararme con este móvil nuevo con pantalla táctil, tan sensible que llevo 3 días llamando a quién no quiero llamar…¡demasiada sensibilidad para un móvil!. Mi jefa, que en una hora hay que estar en la inauguración de no sé qué rollo. Me acerco al taller para comunicar al jovenzuelo que iré a recoger el coche a última hora, y me voy a casa a someterme a un cambio de imagen express.
Este año todos los vestidos son demasiado cortos…. Sin duda, vestido gris (demasiado corto) de cuello alto y sin mangas, medias transparentes y por supuesto taconazos…. ¡a correr! (bueno, es un decir lo de correr).
En medio del acto suena el móvil otra vez:
-“Zeñora, le llamo del taller… que el coche tiene las pastillas de freno desgastadas….”
- Ahhhh, bueno pues cámbielas…¿cuánto me sube el precio?
- Ya, pero es que como están destrozás, pos se han cargaó los discos….y también hay que cambiarlos
Me salgo de la sala… Ya estamos hablando idiomas diferentes.
- Vale, pues cambie lo que tenga que cambiar… ¿estará listo hoy?
- Zí, zeñora, claro….
Cuelgo con la sensación de que voy a tener que estar unos cuantos días sin pujar por nada en ebay, y con la sensación de que me han timado seguro, otra vez.
A las 8:45 llego exhausta a recoger el coche… y allí el veinteañero me espera para decirme que pase al taller que el jefe quiere hablar conmigo (uhhhhhh ¡qué mala pinta!).
Y así me encuentro en mitad del taller, intentando no pisar con mis tacones ninguna mancha de grasa, estirando mi vestido porque creo que al tipo que está tumbado debajo del coche le estoy ofreciendo el espectáculo de mis bragas (no logro recordar sin son bonitas, al menos). Y aparece el jefe…. Cincuentón, medio calvo, con el mono abierto hasta la cintura, prominente barriga a la vista, hombre de pelo en pecho… y al fondo mi coche con toda la pinta de estar siendo intervenido por un cirujano…. Es decir, con todas sus tripas fuera…. El tipo lleva en la mano unas cuantas piezas que parecen sacadas de un cubo de basura… Y empieza la clase magistral…. Los otros 5 mecánicos dejan sus trabajos para escuchar atentamente la perorata que su jefe me está soltando, me miran con cara de guasa “mira la pringá esta, le vamos a sacar hasta las cejas” (Mira que bien, así no tendré que pagar nunca más en el salón de belleza para que me hagan un diseño de cejas).
“Que si la bujía (y me enseña una especie de huso ennegrecido), mire usted, asómese por aquí, que si los discos se ha rallado (me suena raro eso de rallar discos), que si la correa de ventilación……tenga ¡coja esto! Y el tío me da la bujía que levanto en el aire con dos dedos mientras me asomo a los interiores de mi coche, inclinando y dejando a la vista mis interiores traseros, me temo..... Que si hasta mañana no va a estar……
¡Menos mal que este puente me quedo en casa, viendo la tele…. Otra vez salgo del taller con cara de idiota y con la sensación de que me han dado un sablazo, y encima se han descojonado a mi costa.





theo dijo
Creo que hay técnicos tan especializados que uno se siente completamente desamparado en sus manos; no puede sino confiar ciegamente en su criterio... y estamos en un buen país para confiar ciegamente en el criterio y la honradez de un desconocido...
Saludos y mucho ánimo! Ya me contarás si está para el lunes...
10 Octubre 2007 | 09:45 AM