Entre tanto brillo de satén y lentejuelas pude ver un ejército de camareras ataviadas con un uniforme negro tan bien cortado que podría ser del mismísimo Armani, con sus puños blancos impolutos pasaban bandejas y bandejas y yo me resistía y miraba de reojo (tengo debilidad por los canapés, lo confieso)…. Pero una de ellas desentonaba con todas las demás, era muy pequeñita y el traje parecía sobrarle por todas partes, llevaba unas preciosas gafas azules con un cristales gruesos que hacían suponer en peligro cada bandeja que paseaba…. Y la chica, como me debió ver con cara de pasar hambre, me tomó cariño. Como debía ver menos que Pepe Leche, me puso una bandeja de canapés a medio centímetro de mi cara y puso la suya tan cerca de mi escote que pensé que me iba a tirar todo encima. A voz en grito, haciendo que todo el mundo nos mirara, me dijo:

- ¿Una canastita de fideos tostados con langostinos?

- ¿Una piruleta de foie helado con higos al aroma de aceite de oliva?

- ¿Una bolita de Idiazabal con finas hierbas?...... (Ay… chica, qué los canapés no son para mi!!!!!!!!)

Huyendo de la “camarera rompetechos” llegué al rincón del sushi…. Fue como una revelación… una especie de templo budista en mitad del jardín, decorado con farolillos de papel de arroz, y sombrillas de papel del chino de la esquina….. bandejas de sushi y cuencos con palillos….. nadie se acercaba. Y no pude resistirme. Me hice con un par de palillos y con la destreza de una geisha ya tenía el primer sashimi rumbo a mi estómago. Mi atrevimiento hizo que más gente se animara, algunos usando los palillos, lo cual provocó que al cabo de un rato hubiera restos de sushi espachurrados por todo el jardín, y otros directamente con los dedos, los muy marranos!!!!!!!……. Y claro, como el sushi no engorda las “metrochenta” trataban de engullirlo como podían….. de repente, un trozo de de maki salió volando como a cámara lenta y fue a caer en el escote rebosante de una señora que intentaba atravesar el jardín con una silla en la mano….(eso si que no lo había visto yo en ninguna fiesta de postín, llevar la silla de un lado para otro como si fuera el bolso).

La señora, pensando que era un bicho que la atacaba empezó a dar gritos haciendo aspavientos, haciendo volar por los aires una bandeja llena de copas de cava, que llevaba un camarero muy mono……

¡Sálvese quien pueda…..! Me voy al baño y después a casita, que mañana toca madrugón.

El baño, (aclaración uno de los baños), está en la planta primera y es más grande que mi casa…. Tiene una bañera-jacuzzi para 6 personas…. Más velas, cuencos con flores…. Y un jarrón lleno de nubes, gominolas de colorines, piruletas….. me voy de aquí o voy a caer en la tentación……

Cuando al fin llegué a casa, me di cuenta de que llevaba los palillos cruzados en el moño.